Somos tres, dos varones y una niña, y lo digo así porque suele decirse que el término "hembra" es para animales, y para evitar eso de las quejas, lo dejo en niña y ya. El mayor de los tres, tiene treinta años, la que sigue veintiseis y el último veinticuatro, o sea yo. Ser el hermano menor no es nada simple. Vivir bajo la sombra de dos personas más es un poco complicado, el tratar de triunfar de la misma forma que lo hicieron tus hermanos, o tratar de no tropezar en las mismas piedras que ellos lo hicieron, debería ser simple, pero no lo es.
Surgen las comparaciones sin sentido: "¿por qué no sos como tu hermano o tu hermana?" Y la respuesta es puntual: porque yo, soy yo. No me gusta actuar como los demás, ni decidir como los demás, por muy lejana o cercana que sea la persona con la que me comparen, me gusta dar mis propios pasos, aunque ésto a veces me cueste un par de dientes, vale la pena saber que me equivoqué porque yo lo decidi y no porque actué según otras personas.
De cierto modo sos marginado, tus comentarios a veces no están a la altura, o simplemente tu inocencia a veces provoca comentarios denigrantes, miradas de desprecio, sonrisas sarcásticas y humillaciones porque tus palabras fueron tomadas con un doble sentido. Tu mente no piensa lo mismo que la de ellos, tus ojos no han visto cosas como las que han visto ellos, tus amigos son muy diferentes a los que ellos tienen o tuvieron, en fin, siempre van un eslabón arriba... En teoría.
Se acercan a vos, te cuentan sus problemas, les das la salida y parece que el consejo que les diste no lo vieron con buenos ojos, ves como se lamentan por no haber decidido de la mejor manera y te das cuenta de que si te hubieran hecho caso muchas lágrimas no hubieran tenido que ser mal gastadas. Tu experiencia nunca basta, has vivido menos y eso es más que suficiente para que tu consejo no merezca la pena. Te acercas vos a ellos para contarles tus problemas, y salen las burlas, te señalan y al final no hay palabras de aliento, no hay un hombro al cual apoyarse, mucho menos una rustica página de cuaderno con la que te podás secar las lágrimas.
Te enfermas y te lloran, se preocupan por vos, te tratan bien, sos importante. Entonces no entiendo nada, ¿de qué va ésto? ¿Por qué cubrirle las espaldas a alguien que se cubre las espaldas con la tuya? ¿Por qué respetar a alguien que te respeta a medias? ¿Por qué amar a alguien a quien parece que tu vida importa en momentos de crisis?
Todos dicen que ser el mayor es difícil, hay que dar el ejemplo, actuar bien, trazar el camino y mil detalles más, pero ser el menor, tiene su dolor.